De vidas y libros

Hace unos días, en distintos lugares y por diferentes motivos, hablaba con dos amigos a los que aprecio, respeto y admiro, de libros. Con Juanma Fernández descubriendo como añadir en su blog aquellos que van acompañándole en el camino de la vida y con María Escudero de nuestra compartida pasión por Carmen Martín Gaite, a la que tuve la humilde oportunidad de conocer y disfrutar de su presencia y de sus palabras.

Después de esos buenos ratos, estos días se han cruzado en mi camino dos libros que habitan desde hace tiempo en mis estanterías: “Cuaderno de todo” de Carmiña en su preciosa edición de Areté en la editorial Debate y el “Diario de lecturas” de Alberto Manguel en el pequeño volúmen de Alianza Editorial, del que recomiendo encarecidamente su lectura, pero especialmente de su prólogo que es una deliciosa reflexión sobre la pasión por los libros y una buena explicación del asunto del que trata en sus páginas.

Esos encuentros me han ido llevando estos días a pasear por mi biblioteca descubriendo algunos de esos volúmenes que forman parte de tu vida; ya no solo por las historias o reflexiones que cuentan, sino también por la adoración al propio libro como objeto –llevo años practicando el desapego a través de la vía del budismo zen, pero ellos se resisten al abandono y yo a que se vayan de mi lado- .

Son volúmenes que han llegado a mis manos en determinados momentos de mi vida, que se han ido haciendo un hueco privilegiado en mis días y que fueron los más mimados en las varias mudanzas que ya llevo a la espalda. Así que he decidido este año, como hiciera Manguel en su libro, volver a ellos para saborearlos de nuevo e ir contando en este blog, tanto la llegada a casa, como mis relaciones con ellos y mis descubrimientos de sus autores y autoras.

Un desnudo literario, una presentación en sociedad de mis volúmenes preferidos, una puerta abierta a la intimidad de mi biblioteca en la que en uno de sus anaqueles, hay una tira de un dibujante cuyo nombre no recuerdo, en la que, frente a una estantería repleta de volúmenes, una caricatura de Woody Allen sostiene un libro mientras en el bocadillo correspondiente puede leerse: “Acarícialos y verás como te sientes querido”.

Eso voy a hacer….acariciarlos y contároslo, que no sólo la política habita la vida.

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