Ligero de equipaje y en Red-ando

Con 24 años, el pelo un poco largo y lamentablemente cortado en bohemio estilo libro, siempre un paquete de Lucky en el bolsillo y la bufanda doblada sobre el cuello, con los pasos perdidos entre tertulias y programas de madrugada donde recitábamos nuestros primeros poemas, y donde conocí al bueno de Manolo Gerena, enorme cantante de flamenco que llevaba uno de los primeros móviles que vi; una inmensa y pesada maleta que además de pesar lo suyo, valía un dineral. Mañanas trabajando en MRW para pagar la edición de mi primer libro, tardes de Facultad y revoluciones. Un tiempo en el que me aferraba a mi pluma Montblanc renegando de aquellos primeros ordenadores que empezaban a surgir y que, decían, serían el futuro mientras yo seguía golpeando mi vieja Olivetti Lettera 40 que dejaba un perfecto sonido en madrugadas de gin-tonic y restos de humo y sueños. Mi habitación comenzaba a llenarse de demasiados libros para el gusto de mi madre que señalaba la biblioteca para evitar tanta “aglomeración”.

Era el tiempo analógico. El ámbito sentimental de lo físico. El mal entendido sentimentalismo del apego al objeto y el placer del papel y el paseo de la tinta y el sonido del tocadiscos o la cinta de aquel viejo radiocasete con el que pasaba horas escuchando a Leonard Cohen.

El pasado viernes 13 de enero de este 2012, ya bien metidos en el siglo XXI, escuchaba las palabras de Nicolás Negroponte del que me leí el primer libro sobre el futuro digital allá por los años 90, casi obligado por los trabajos de la Facultad y que me hizo comenzar a interesarme por un nuevo mundo que, al parecer, se avecinaba y que a mí, poeta en ciernes y aprendiz de escritor me parecía lejano y casi de ciencia ficción.

20 años después, me veía sentado en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Granada, admirando a Negroponte, twiteando con mi flamante Samsung Galaxy donde llevo toda la oficina, leo toda la prensa, escucho la radio y veo la televisión y alguna que otra película. Siempre en permanente conexión con el mundo a través de esta ventana.

20 años después llevo en el bolsillo un aparato que me hace más libre y más igual por disponer del mismo acceso a la formación y a la información que el más potentado de los potentados.

Cuando Nicolás Negroponte hablaba en el encuentro de Dinamizadores 2012 de la Red Guadalinfo, yo, sentado al final del salón del Palacio, sentía que gracias a la innovación era más libre incluso que en aquellos juveniles años de bohemia.

Tengo 45 años, soy lo que se ha venido en llamar un inmigrante digital, pero un inmigrante abierto al futuro y a la esperanza de ver cómo, a través de iniciativas como la Red Guadalinfo, o todas aquellas que se llevan a cabo desde la Junta de Andalucía, vamos construyendo una sociedad más justa y solidaria.

Twitter, Facebbok, Flickr, Linkedin y demás herrramientas nos proveen de un infinito poder de ser lo que siempre hemos deseado ser y tener; el mundo en el bolsillo mientras podemos caminar por la vida como Antonio Machado: ligeros de equipaje.

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Democracia

Lo que vivimos ayer en el Hotel Abades de Granada, esperando la llegada de Rubalcaba, que no pudo ser debido a las fuertes nevadas que dejaron atrapado al Candidato y a su comitiva en el Puerto de la Mora, se llama Fiesta de la Democracia. Cuando en una organización política, social o económica, sus miembros pueden optar por más de un Candidato, se ejerce algo tan bueno, aunque nunca perfecto, como el ejercicio de la Urna.

Es normal el posicionamiento entre unos y otros e incluso los “chascarrillos” de pasillos. Yo me sé algunos (puedo llegar a ser bastante ingenioso e irónico) pero ni los hago públicos, ni los escribo jamás. Soy un socialista a la antigua usanza; de los que jamás pondrían un punto o coma que pudiese dañar a mi organización que lleva más de 100 años trabajando por la libertad y la democracia con sus aciertos y con sus errores. De los de Pablo Iglesias que lo mismo andaba por los pasillos y despachos de las Instituciones que caminaba por los cafés, mercados y pueblos, con la misma humildad machadiana del ligero de equipaje

La democracia interna significa que, como yo, tengamos grandes y queridos amigos en una u otra candidatura. Yo he optado, junto con mi amigo y “ex-jefe” Rafa Simancas, por Rubalcaba por parecerme el mejor, pero eso no quita que piense que Chacón es mala o lo haría fatal si ganase.

Tengo “en el otro lado” amigos, compañeros y personas queridas con las que además he trabajado y colaborado en mi etapa de Madrid. Antonio Carmona, Pedro Zerolo, Cristina Narbona o el mismisimo Borrell (a cuyo equipo pertenecí en las famosas Primarias).

De esta forma he dicho y seguiré diciendo que, en mi humilde entorno personal y político, hago campaña por Rubalcaba por los motivos que expuse en mi articulo publicado en Granada Hoy el miércoles 11 de enero y que está puesto en la web www.rubalcaba38.es en el apartado de opinión.

Pero el 5 de enero, cuando el Presidente del Congreso Federal, lea los resultados de las democráticas urnas, ese o esa que salga nombrado o nombrada será durante el tiempo que dure su mandato mi Secretario o Secretaria General y con el nuevo equipo que salga del Congreso me pondré, como todos los compañeros y compañeras, a trabajar como siempre, para demostrar a la ciudadanía que no somos iguales y que hay diferentes maneras de hacer política.

Se llama Democracia interna y, en España, somos los únicos que la hemos ejercitado. El problema es que cuando la hacen los americanos algunos se ponen “cachondones” y babean al ritmo de las barras y estrellas, pero cuando se hacen en suelo patrio y un partido de izquierdas, las llaman batallas, guerras, luchas o peleas cuando solo tienen un precioso nombre: DEMOCRACIA.

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Razones por Rubalcaba

Desde el año 96, poco después de perder las Elecciones Generales, dí el paso hacia la militancia activa en el PSOE de la mano de dos personas que siguen siendo mis amigos y maestros. Rafael Simancas, entonces un desconocido Concejal número 13 en el Ayto de Madrid, y Antonio Romero, mi Director en el Instituto Euroamericano de Cultura, Ciencia y Comunicación Antonio Machado (INECAM) de la Universidad de Alcalá, del que era Presidente Manuel Nuñez Encabo –gran persona y amigo- y en el que comencé trabajando Coordinando las relaciones y programas con Instituciones Europeas.

Aquellos espacios me dieron la oportunidad de vivir de manera directa, intensa y comprometida el ascenso de Simancas a la Secretaria General del PSM, la candidatura de Borrell, mi trabajo en el 35 Congreso como miembro del equipo de Matilde Fernández, las elecciones del 2003 y el golpe de estado de Tamayo con la connivencia del sector ultra del PP, la llegada de Tomás Gómez y mi posterior llegada a Granada donde encontré una familia de socialistas maravillosa, que son ejemplo de trabajo,valentía y buen hacer. Si algo he aprendido de toda esta época tan intensa es que milito en una Organización de hombres y mujeres dedicados a la pasión de la política en la búsqueda del bien común y el trabajo por la constante transformación de la sociedad desde los principios de Libertad y solidaridad propios del socialismo español, recientemente ejemplarizado por los gobiernos de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero. Un partido centenario que ha logrado transformar este país del ambiente gris de los 70 a la modernidad y el futuro del siglo XXI, no sin pasar por momentos duros y crisis varias. Pero por encima de esas crisis, que son parte de un partido de clara vertiente democrática sostenida en la fuerza y ejemplaridad de toda su militancia, siempre hemos seguido levantando la cabeza con más fuerza y empuje para ofrecer a los ciudadanos y ciudadanas de este gran país nuevas ideas, nuevos proyectos y renovadas ilusiones para fortalecer la democracia y trabajar en el ofrecimiento de nuevas respuestas y soluciones.

Ahora, una vez más, y como es normal en democracia y tras haber perdido unas elecciones en uno de esos duros momentos de cambios estructurales, los socialistas, en un ejemplo más de democracia interna que en el Partido Popular ni siquiera huelen, nos sumergimos en la fiesta de la DEMOCRACIA y la LIBERTAD para decidir quien queremos que sea el próximo Secretario/a General que encabece el nuevo proyecto.

Es de ley confesar que yo hubiese preferido optar a unas primarias para decidir el Candidato a las Elecciones del 20N y que nunca, como Rafael Simancas, fui nombrado nada durante los 8 años de gobierno de Jose Luis Rodriguez Zapatero. Ni siquiera de asesor, al que me consta que se hizo llegar mi curriculum en aquellos primeros meses tras ganar en el 2004. Es de Ley confesar que no pensaba, por tanto, en Rubalcaba como candidato y es de Ley también confesar que me ganó el día que vino a Granada y le escuché en directo en el Palacio de Congresos y Exposiciones.

Es hora de mojarse. La democracia interna es lo que tiene. Dí mi paso adelante marchando a Madrid para estar en la presentación de su candidatura en la que me encontré un espacio de trabajo, ideas, ilusión y un discurso de 20 páginas donde se hablaba del cambio, de la unidad, de las buenas formas, del respeto, de las ganas, de la reflexión, de la critica justa y necesaria, de la no autoflagelación, de beligerancia frente a los ataques al Estado del Bienestar, del gran programa que presentamos a las elecciones del 20N, de no partir de cero porque somos un gran partido y hemos hecho un gran trabajo, de Andalucía, de su fuerza y de su ejemplo para el socialismo español y europeo, de un modelo socialdemócrata con visión y sentido europeísta, del trabajo en red y de las Agrupaciones y de los militantes, de la España autonómica, de la coherencia y del orgullo por nuestra historia.

Por ello creo que Alfredo Pérez Rubalcaba, por su ejemplo durante todos estos años de nuestra reciente historia democrática, por su labor como el mejor Ministro del Interior de todos los tiempos, por su historia, su empuje, su ilusión, sus ideas y el haber dado la cara en el peor momento de los últimos 20 años, puede encabezar el Partido en esta nueva e interesante etapa que se avecina.

Es, repito, la democracia interna de un PSOE fuerte, frente a la política del dedazo y el oscurantismo de otras formaciones políticas que hablan mucho pero son incapaces de poner una urna ante sus militantes, la que hace que los militantes podamos optar, en condiciones de igualdad, ante –a día de hoy- dos candidatos muy buenos.

Y es esta democracia la que me permite optar por Rubalcaba para que el día 5 de febrero sea el Nuevo secretario General del PSOE y por él haré campaña hasta ese día desde mi humilde espacio personal y político. Con el convencimiento de que salga quien salga elegido será inmediatamente mi Secretario/a General. Cambio y Unidad.

No somos iguales. Nosotros para dirimir sobre diferentes opciones y formas de hacer las cosas nos plantamos ante una urna, el PP lo hace con el dedo gordo de la imposición sin dar ni voz ni palabra a sus militantes.

Nosotros somos el futuro, ellos, simplemente, el presente del engaño a los españoles y los destructores de un Estado del Bienestar del que son dueños todos y todas los españoles y españolas de bien. Eso sí, no les dejaremos y nos tendrán democrática y respetuosamente enfrente. Cosa que ellos nunca hicieron.

Por eso, ahora, es momento de disfrutar de una fiesta que invitamos a los demás partidos a que nos copien. No nos importa. Nuestra democracia es fácilmente exportable. Sólo hace falta ejercitarla.

Nosotros, los socialistas, vamos a disfrutarla y a vivirla

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Felices Fiestas

Este poema que escribí hace años, no es una expresión de alegre espíritu navideño, pero os lo regalo hoy para que sirva de reflexión en estos días. Lo pasaremos bien, veremos a amigos y familiares, echaremos de menos a los que no están y soñaremos con mil proyectos para el año que viene, pero no dejemos de vivir un sólo instante durante el año con la paz del instante presente y la mano tendida a los demás. De lo contrario la navidad se convierte en lo que trataba de expresar en este poema que, aunque sea duro, a mi me gusta mucho. Felices fiestas

NAVIDAD.

Quizá la culpa sea de ese rumor lejano

que la nieve provoca al descender lentamente

sobre los que sienten la llegada de Noviembre.

Quizá por él todos escuchen el aullido,

pero no el dolor de los colmillos oxidados

del que muere en los paisajes de la noche.

Porque Noviembre viene con zapatos de mármol

pisando el último suspiro de la sangre.

Noviembre es la caricia de una brisa sin manos

que subraya con la muerte la ausencia de color

en el cristal de las bombillas intermitentes.

Noviembre es un desfile de cementerios

y es una sala de espera para los muertos

donde un alma suplica el beso que le negaron.

La cruz es antes que el algodón y la cuna.

Primero el tiempo donde las flores se marchitan

bajo la última sombra que el ciprés nos cede;

luego pensar que no se amo bastante

a los que ya son recuerdo de pañuelo al viento.

La voz sin fondo del plástico de los adornos

anuncia que aún es posible levantar los brazos

y gritar amor por los rincones desolados.

Pero el tiempo solo existe hacia Febrero;

por eso Diciembre es una lucha sin motivo,

un arrebato de deseo incontenible,

un espacio en blanco de relojes disparados

hacia un pasillo con espejos de rostros pintados.

Así Diciembre es un convenio de monedas,

un pozo sin fondo donde los niños bucean

hasta encontrar la sonrisa que duerme escondida

en el lodo, bajo las cruces de los bostezos.

La palabra amor se prostituye por las calles,

por las casas y los comedores de Diciembre,

porque todos creen que no hay más horas para el beso.

En el falso sueño de los escaparates

los enamorados tiemblan por el contorno

de las punzantes hojas de acebo.

Y enero viene con el olvido del último saludo,

cuando ya es necesario cerrar los armarios

para que se pudra la escarcha de las manzanas

y los reyes -brillo de hojalata en sus coronas-

lanzan al viento de Enero sus capas vacías,

porque son incapaces de cubrir de esperanza

el helado temblor en el corazón solitario

del que busca la savia del tallo en primavera.

¿Por qué explicarles que todo fue culpa de un sueño?,

¿por qué es necesario despertar a los niños

que se abrazaron al incienso y a la mirra

sin ser cegados por el oro de sus zapatos?.

Yo no quiero navidad de puñal ni de espanto,

ni lágrimas por el aula de las escuelas;

!que no digan la verdad de las enciclopedias!:

¡Niños!, Santa Claus tiene un mono de fontanero

y una caja de hierro donde guarda los renos,

¡niños!, Melchor tiene carmín en las mejillas,

Gaspar fue asesinado en un corte de tijera,

Baltasar quiere ser mujer y dominar el mar;

!que no abran la carne ingenua de las estrellas!,

!que traigan almohadas de seda para el sueño!.

Porque los ojos de los niños son mariposas

volando hacia el abrazo de las esquinas

donde encuentran saludos marchitos y olvidados.

Su navidad es la nieve durante el verano,

no entenderán que enero es perfil de silencio

en el beso que duerme por el hielo de las camas,

no buscaran el silencio que viene a tumbarse

por el perímetro imperfecto de la noche,

después de golpear con saña, hasta la herida,

el penúltimo vientre de las horas de otro año.

-Juan Carlos Montoya-

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De vidas y libros

Hace unos días, en distintos lugares y por diferentes motivos, hablaba con dos amigos a los que aprecio, respeto y admiro, de libros. Con Juanma Fernández descubriendo como añadir en su blog aquellos que van acompañándole en el camino de la vida y con María Escudero de nuestra compartida pasión por Carmen Martín Gaite, a la que tuve la humilde oportunidad de conocer y disfrutar de su presencia y de sus palabras.

Después de esos buenos ratos, estos días se han cruzado en mi camino dos libros que habitan desde hace tiempo en mis estanterías: “Cuaderno de todo” de Carmiña en su preciosa edición de Areté en la editorial Debate y el “Diario de lecturas” de Alberto Manguel en el pequeño volúmen de Alianza Editorial, del que recomiendo encarecidamente su lectura, pero especialmente de su prólogo que es una deliciosa reflexión sobre la pasión por los libros y una buena explicación del asunto del que trata en sus páginas.

Esos encuentros me han ido llevando estos días a pasear por mi biblioteca descubriendo algunos de esos volúmenes que forman parte de tu vida; ya no solo por las historias o reflexiones que cuentan, sino también por la adoración al propio libro como objeto –llevo años practicando el desapego a través de la vía del budismo zen, pero ellos se resisten al abandono y yo a que se vayan de mi lado- .

Son volúmenes que han llegado a mis manos en determinados momentos de mi vida, que se han ido haciendo un hueco privilegiado en mis días y que fueron los más mimados en las varias mudanzas que ya llevo a la espalda. Así que he decidido este año, como hiciera Manguel en su libro, volver a ellos para saborearlos de nuevo e ir contando en este blog, tanto la llegada a casa, como mis relaciones con ellos y mis descubrimientos de sus autores y autoras.

Un desnudo literario, una presentación en sociedad de mis volúmenes preferidos, una puerta abierta a la intimidad de mi biblioteca en la que en uno de sus anaqueles, hay una tira de un dibujante cuyo nombre no recuerdo, en la que, frente a una estantería repleta de volúmenes, una caricatura de Woody Allen sostiene un libro mientras en el bocadillo correspondiente puede leerse: “Acarícialos y verás como te sientes querido”.

Eso voy a hacer….acariciarlos y contároslo, que no sólo la política habita la vida.

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Paquito el chocolatero

Comienza, en menos de una semana, el  nuevo aire de la España Carpetovetónica; los sueños de la razón que producen los monstruos que se hacen –democráticamente, eso sí- con las riendas del Estado para disfrutar de los caballos a los que siempre andan subidos y sumidos los señoritos modelo Cayetano Martínez de Irujo y los Cia de Arenas.

Comienza, en menos de una semana, el espectáculo en sepia de una España rancia; volverán banderas victoriosas a llenar, más aún, las gacetillas  y los partes de la derecha mediática para intentar convencernos de que “los rojos”, nos dejaron tan mal la piel de toro, que no habrá más remedio que abrir la mano y dar ostias como panes versión recortes, hacha en mano.

Entradito ya el siglo XXI, en el que pensábamos que andaríamos vestidos con papel de plata y el casco puesto en plan “robores” que harían nuestro trabajo, mientras el ocio sería la vertiente legal de los opiáceos, vemos que la realidad es más que distinta y seguimos viviendo los mismos problemas que en el siglo XIX y que en el XX, eso sí, con la última tecnología a golpe de pulgares.

Una tecnología que a los que se dicen de izquierdas, sólo les sirve para quedarse en casa, mientras que a personajes como Ricardo Costa y Cia – que de tecnología entienden el llevar un cutre/casio de reloj en el juicio de Valencia por la Gürtel- les sirve para hacerse con todo el poder de los poderes para desmontar el Estado del Bienestar que tratan de dejar como el estúpido paréntesis de un grupo de soñadores de la utopía socialista de Proudon, Owen o Blanqui.

Comienza, en menos de una semana, el desmantelamiento del andamio que durante tantos años ha sostenido la estructura de un Estado que creía en las personas.

Amigos y amigas, lectores y lectoras, que sepáis que en un mundo en crisis, lo fácil es dejarse llevar por la dominación del ego y el individualismo.

Lo fácil es dar rienda suelta al espíritu salvador y a la crítica fácil de los que se mueven en el ámbito de lo básico, mientras que los que ocupan el poder por dejadez de “los progres”, comenzarán a repartir los sobres de la Marquesa; los mismos que entregaban en la comunión del nieto en “Los Santos Inocentes” de Delibes.

Aviso para navegantes: El que avisa no es traidor. Dale al “play” del “Paquito el chocolatero” y escucha…yo nunca miento….

“Después se irá

a la fábrica y se pone a trabajar

cantueso y herbero

para poderlo aguantar

hasta que vuelva nuestra fiesta

tan valenciana, tan popular”.

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Españolito que vienes al mundo…

Ahora que se ha puesto de moda la derecha, me permitiré robarle al caudillo (no se merece la mayúscula) una de sus frases más famosas, soltada la misma tarde en que la organización terrorista eta (las mismas mayúsculas que franquito) y no el Movimiento Vasco de Liberación (dada la moda de derechas le pongo mayúsculas porque así se las puso Aznar) ponía en órbita al que iba a ser sucesor del luego finado paquito; “No hay mal que por bien no venga”.

Es muy probable que alguien se moleste con esta chanza, pero tómeselo, tan solo, como un termómetro de su nivel de “paquismo” en las Españas democráticas que tan poco les gustan a ustedes, los que se dicen ganadores.

Y es que ahí está una de las claves de los resultados del 20N, un Partido Popular que tan sólo ha obtenido 160 mil votos más que en 2008, pero que ha mantenido “prietas las filas” gracias al desparrame ultra de su política de oposición (véase a Gallardón y Cia encabezando manifestaciones ultraderechistas contra la política antiterrorista del gobierno o a Mariano del brazo de los obispillos contra el aborto) y al inmenso poder mediático y económico, una fidelidad de voto por encima del 80%.

Pero hasta ahí puedo leer sobre un partido encabezado por un estudiantito de oposiciones, mientras media España se partía la cara contra la dictadura, un estudiantito remolón en lo que a relaciones sociales se refiere, que se ha permitido sestear en una cuerda floja a la espera de la inanición del contrario, apoyada por una caterva de neofascistas ultra liberales capitaneado por el oscuro poder golpista de intereconomía, la gaceta y compañía.

Pero la verdadera madre del cordero de estas elecciones ha sido, sin duda, la arrebatadora bofetada electoral que los socialistas nos hemos llevado al grito de “zasentodalaboca” que, como no puede ser de otra manera, nos ha dejado, por unas horas, con dolor en la nuca por el efecto de la colleja.

4.573.725 ciudadanos dejando de creer en nosotros son demasiados 4.573.725. 110 Diputados no es más que un golpe certero para parar, reflexionar y seguir en la lucha de lo que creemos y queremos.

No hay mucho que decir. Está la crisis, el cambio de era, la globalización que no acaba de asentarse, la izquierda perdida entre tanta red real y virtual y las nuevas generaciones a las que no se ha sabido mostrar el camino de los valores de progreso, solidaridad y respeto.

Y no hay mal que por bien no venga, porque ahora si es el momento de levantar la cabeza para encaminarnos hacia el nuevo socialismo del siglo XXI. Aquél que le pese a quien le pese, debe estar lleno de Política (esta vez sí que con desmesurada mayúscula) por encima de los mercados, de ciudadanía por encima de ombligos y de calles por encima de despachos.

Todos sabemos bien porque los ciudadanos nos han retirado su apoyo en estas circunstancias. No hay que echar balones fuera. Sería un grave error que nos hundiría aún más. Hay que aceptar y asumir la derrota y aprender de errores pasados.

No seré yo quien apoye a nadie que se ponga por montera el Partido y solicite por lo “bajini” o a voz en grito la cuchillada, el navajeo, la guillotina o el güantanamo. El PSOE es un partido centenario que tiene unos ideales claros y concisos y que hay que adaptar a la nueva realidad sin vendas, el PSOE es un partido de orgullo que tiene que ofrecer una nueva alternativa a los ciudadanos en una época diferente y claramente diferenciándonos de la derecha.

Para ello vamos a ir a la democracia interna. A la llamada a toda la militancia para que se exprese en libertad sobre quién debe liderar este nuevo cambio, sobre nuevos equipos, nuevas caras y nuevos valores, pero que a nadie se le olvide de dónde venimos porque en esta magna tarea nadie sobra.

Hemos errado en algunas cosas, pero le debemos al Presidente Zapatero unos años de orgullo con las mejores leyes en políticas sociales, con una Ley de la Dependencia como base del cuarto pilar del Estado de Bienestar y un talante digno de ser tenido en cuenta. La historia le pondrá en el lugar que se merece.

Le debemos a Alfredo Pérez Rubalcaba la gallardía de asumir la primera línea de fuego en el peor momento para nuestro partido y se ha partido la cara y bien por dejar claro de que van estos “modernos” de la derechona de siempre, y eso es justo agradecer de corazón, que para eso somos socialistas.

Muchos hemos sido los que hubiésemos preferido unas primarias en aquel momento, pero las circunstancias fueron así y así las asumimos todos. Todos hemos defendido las propuestas y las formas del “pelea por lo que quieres”, todos hemos dado todo nuestro corazón para decirles a los ciudadanos y ciudadanos que luchamos por lo que luchamos. Todos henos llenado salas, salones, Deportivos, teatros y plazas de toros. En ese sentido somos todos culpables de la derrota.
Nadie puede acusarme de “pelota” porque nunca he ocultado de dónde vengo y cuáles son mis raíces dentro del socialismo, pero en estos momentos todos somos uno.

Un PSOE centenario que, con el buen trabajo y la dedicación de siempre, volveremos a ganar la confianza de esos más de cuatro millones de personas que, por muchas razones, nos han dado la espalda en estos momentos.

Solo desde la unidad, el respeto, la coherencia con nuestra historia y la responsabilidad nos hará más fuertes y libres.

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Fiesta

Mal que le pese a algunos y algunas, hoy, a eso de las 12 de la noche, comienza la fiesta de la democracia. Durante 15 días los partidos políticos, órganos de la representación popular, garantes de la estabilidad democrática junto con la sociedad civil y una de las más importantes vías para la transformación de una sociedad viva, darán cuenta ante los ciudadanos de las propuestas que piensan llevar a cabo durante los próximos 4 años.

Es cierto que estamos viviendo un momento histórico, puente entre una civilización y otra con una crisis arrolladora y aberrante que no hace otra cosa que, día tras día, provocar la incertidumbre entre todos porque, en el fondo, todavía nadie sabe muy bien cómo salir de esta especie de bucle irracional en el que la codicia y el todo vale nos ha inmerso.

Pero en este contexto no todos son iguales. La dialéctica izquierda-derecha sigue más vigente que nunca, no tanto por el modelo de reformas que piensan hacer en los próximos años, sino por la finalidad de esas reformas y eso, en el fondo, es lo que se dirime el próximo 20 de noviembre.
Una derecha cavernícola, casposa, enamorada del modelo neoliberal más radical de Europa, abrazada a la Patronal que pide “sangre de currito” por los cuatro costados, ávida de vender hasta el último ápice de todo lo que huela a público frente a una izquierda que golpeada por los acontecimientos y, es cierto, aún perdida en esta vorágine, busca trabajar por el mantenimiento de un Estado de Bienestar que tantos años nos ha costado poner encima de la mesa, y busca, sobre todo, el bien común frente al de unos pocos…los de siempre.

El principal problema de cara al 20N, es que mientras el Partido Popular encarna desde el ala pseudomoderada de la versión centrista de una nueva Europa, a una cuna de un pastiche de ultraneoliberales y personajes siniestros de la ultraderecha social, económica, política y mediática que están dispuestos a cualquier cosa con tal de poner sobre la mesa sus atributos antidemocráticos para dar el golpe que haga falta con tal de mantener el rumbo de la privatización a ultranza, estamos ante una izquierda dividida en varios partidos políticos que se desvanece a la búsqueda de un voto hipercrítico que siempre pasa factura, aun sabiendo que en algunos momentos no ha habido más remedio que tomar algunas decisiones que, sin ser del todo acertadas, no buscaban otra cosa que evitar la hecatombe a la que, como estamos viendo, está abocada Grecia, por poner un ejemplo.

Hoy más que nunca, en estas cruciales elecciones, hay una línea clarísima entre la derecha y la izquierda y tú, con tu voto, vas a tener que decidir en qué lado del campo te sitúas. Votar en blanco, nulo o la abstención es agachar la cabeza y no hacer frente a lo que se viene encima.
Tenemos una gran democracia que, obviamente, y después de más de 30 años de recorrido necesita sus retoques y reformas para mostrar el deseo de lo que queremos que sea nuestra España de aquí a otros 25 o 30 años en un nuevo contexto global. Eso es lo que vas a decidir el día 20 de noviembre, si quieres una España vendida al mejor postor o una España de todos en la que compartamos el bienestar del que nos hemos dotado hasta hoy.

Cuando el domingo 20 de noviembre te levantes por la mañana, ten muy presente que el acto de ir a votar es gracias a mucha gente que ha muerto para que tú puedas ir al colegio electoral y depositar esa papeleta.

El día 21 de noviembre, sea el resultado que sea, hemos de hablar de la reforma de la constitución, de la reforma del Estado, de un cambio radical en la Ley electoral, de reformas en las organizaciones políticas, sociales, sindicales y empresariales y de tantas y tantas otras cosas.

Todo eso yo prefiero hacerlo con un gobierno progresista en el poder. Quiero poder exigir a un gobierno de izquierdas los cambios que son necesarios, quiero levantar la mano en mi partido para apostar por nuevas formas de hacer política, quiero que la gente del 15M siga haciendo propuestas y sentarnos a dialogar, quiero vivir en una España de paz social y en la que sigamos luchando a brazo partido porque casi cinco millones de ciudadanos y ciudadanas encuentren el empleo que se merecen en una nueva era que exige nuevos cambios, nuevos derechos, nuevas obligaciones y nuevas responsabilidades.

No quiero una derecha caciquil que vuelva a las andadas de sus mayorías absolutas, no quiero la humillación de sus gobernante que, cada vez que se arriman al poder, sacan sus armas de la degradación para hundir a la oposición mientras sueñan hacer realidad su España gris y antepasada.

Todo eso será posible según la papeleta que metas en la urna el 20N. Pero ahora, a partir de las doce de hoy, comienza la Fiesta de la democracia…esa que tanto soñaba mi abuelo desde los barrotes de una cárcel simplemente por soñar que un día, sus nietos, podrían, con su trabajo de defensa de la libertad, levantarse un domingo para ir a votar y tomarse después unas cañitas con la familia y los colegas.

Disfruta de la fiesta!!.

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Esperando La Paz

Compro y leo compulsivamente prensa desde que tenía 14 años. No miento, me avala un cuadernillo que hacia por aquella época con los recortes de prensa de todo el año y que guardo todavía como oro en paño. Desde entonces sueño con levantarme una mañana y poder comprar el periódico en el que a cuatro o cinco columnas y en ese tipo de letra de las grandes ocasiones titule “ETA abandona las armas”.Tengo, como tenemos la mayoría de los españoles, la sensación de que voy a vivir ese momento con emoción más pronto que tarde. Nunca pensé en ese momento como un instante de felicidad, sino como un espacio de enorme responsabilidad como ciudadano demócrata. No expresaré alegría, sino silencio respetuoso para recordar con cariño y devoción a todos y cada uno de los muertos y heridos por la barbarie de tantos años.Aquellos que son pelín más jóvenes que yo, no han conocido lo que era despertarse cada mañana con el soniquete de la radio anunciando que, una vez más, había habido una explosión en tal o cual sitio, o habían disparado a alguien en tal o cual calle. Aquellos que son pelín más jóvenes que yo no recordarán como en los años de la transición los guardias civiles y los militares eran enterrados casi a escondidas, ni recordarán los tristes sumarios de los telediarios, ni las portadas llenas de sangre de los 80 cuando ETA golpeaba un dia si y otro también, ni los apoyos de la Iglesia a los violentos…

Aquellos que son un poco más jóvenes que yo, no han visto como militares con la chaqueta llena de medallas levantaban el brazo cantando el cara al sol y el viva España (la España amenazante y llena de odio) a las puertas del Cuartel General del Ejército en la Plaza de Cibeles de Madrid.

Por circunstancias de la vida tengo amigos y conocidos hasta en los sitios más insospechados. Así que he temblado de terror cuando me sentaba en el coche de guardias civiles mientras metían la llave para arrancar, he ido en coches oficiales y he visto como policías de paisano rastreaban matriculas antes de poder pasar por un sitio o dejar a tu “jefe” en su casa, he escuchado como le dicen a alguien que aparecía en alguna siniestra lista y he tenido que perder contacto con algún amiguete por agrias discusiones acerca de la visión “desde el otro lado”.

Después de más de 40 años de horror yo se que estoy a punto de comprarme mi soñado periódico que guardaré con todo el respeto del mundo. Y daré secretamente las gracias a todos cuantos han hecho posible que eso ocurra y me da igual que sean del sitio que sean. Daré gracias por poder sentarme tranquilo en el coche de mi amigo Guardia Civil o de acompañar a alguien pasando por alguna calle en la que un coche en doble fila no significa que estés a punto de volar por los aires y daré gracias por volver a abrazar al amigo que perdí.

Es lo que tiene la paz. ¡Luego habrá que ir reconstruyendo tantas cosas!. Ya lo hicimos una vez…también ahora puede ser posible.

Yo sigo manteniendo mi euro y pico en el bolsillo para dárselo con esperanza a mi kioskero de ahora. ¡¡he tenido tantos!!

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Crisis

Si comienzo este post avisando -más que diciendo- que estamos metidos de lleno en una crisis global, inmediatamente, quien esté leyendo esto pasará a pensar, seguramente sin pretenderlo, en términos solo y exclusivamente negativos.

Pueden tener una parte de razón, pero si te das una “vuelta” por el libro “El poder curativo de las crisis” de Stanislav Grof verás que, aunque enfocado en el despertar espiritual, los movimientos que denominamos crisis no tienen porque ser algo negativo sino que también tienen una buena parte de “emergencia” en el sentido de nuevo nacimiento hacia otra realidad que pueden no ser nada negativos si se sale de ellas “bien renacido”

De la misma forma, si acudimos a la definición que aparece en la wikipedia, veremos que crisis “es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución”.

Dicho esto, en lo que estamos de acuerdo es que estamos atravesando una crisis que no es, ni más ni menos, que el cambio hacia una nueva era y que, como alguna vez he comentado por estos caminos del blog, es el tiempo de lo que los budistas llaman “el Bardo”, que no es otra cosa que ese espacio entre una realidad que acaba y otra que comienza. Y es en este espacio de tiempo donde las amenazas, las inestabilidades, las pérdidas de referencia y los miedos, pueden llevar a nuestro mundo a una revolución de involución que produzca más dolor que cura.

Nosotros, como ciudadanos del mundo, tenemos mucho que decir y hacer pero siempre desde la razón y la fuerza de un nuevo modelo de ciudadanía que esta naciendo y no desde la pasión de la sinrazón y la violencia.

Es momento para la protesta contra las injusticias, para alzar la voz frente a poderes oscuros que nos atenazan, para elevar puños de rabia contenida contra los especuladores y es tiempo también para descubrir nuevos caminos pero también para fortalecer otros que siguen siendo útiles aunque desde ámbitos interesados se haga continua mala prensa.

Las Organizaciones Políticas y Sindicales, nuestro modo y forma de representación de la ciudadanía y nuestra democracia que tanto costó poner en pie son criticadas con fuerza y muchas veces con demasiada pasión violentada. Algunas veces con cierta razón pero demasiadas veces con excesiva pasión producida por el descontento.

Yo defiendo y he defendido siempre la acción política como el noble arte de ofrecer tus días y tu tiempo a la dedicación por solucionar los problemas de tus conciudadanos y conciudadanas. Yo defiendo y he defendido siempre la Constitución como norma suprema del Estado, yo defiendo y he defendido siempre la figura de nuestro Rey como garante de una paz que tanto nos costó poner en vida (siendo un Republicano convencido pero egoísta) y yo defiendo y he defendido siempre la labor de hombres y mujeres que a través de organizaciones sindicales han trabajado y trabajan por la defensa de los trabajadores y trabajadores.

El problema es que en estos tiempos de “Bardo” y en ese espacio que comentaba antes donde impera el miedo, la inestabilidad, y la falta de referentes de todo tipo, se produce el “totum revolutum” para meter en el mismo saco todo aquello que nos huele a pasado, pensando en que todo lo que está por venir será mucho mejor cuando, bien lo sabemos si acudimos a la historia, no siempre es así.

Ahora es momento de exigir, de protestar, de imaginar un mundo nuevo, de pensar en nuevas formas de hacer las cosas, incluso de nuevas maneras de imaginar e incluso de ser y, sobre todo de estar; pero también es el momento de parar y templar para que desde la razón y la palabra logremos que esta crisis sea el germen de una sociedad más solidaria, justa y sostenible.

Todos y todas debemos poner sobre la mesa nuestro grano de arena para que esta crisis sea curativa y la mejor forma que nuestra democracia tiene es vehicular esas propuestas a través de Partidos Políticos y organizaciones que tengan o puedan tener representatividad para llevar a cabo una acción transformadora de nuestra realidad en un mundo globalizado.

En nuestro país nos metemos de lleno en una campaña electoral de gran calado. Es el juego democrático, es el derecho al voto por el que tanta gente murió para hacerlo realidad. Ya no es solo trabajo de cada cuatro años, claro que no, pero es buen momento para promover la participación, el diálogo y la razón para entre todos y todas y frente a esos oscuros poderes que tratan de subvertir el orden, hacer que el nuevo mundo que está al otro lado de esta incierta laguna que atravesamos sea, como decía antes, un mundo de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Necesitamos que esa salida de la crisis se haga desde posiciones de izquierda. Es necesaria la movilización de fuerzas, ánimos y deseos, para retomar el rumbo en nuevos caminos. Yo apelo a la unidad de la izquierda frente a los que batallan cada día por dar un golpe en la mesa y reventar muchos de los derechos que nos hemos dado como ciudadanos y ciudadanas desde finales de la II Guerra Mundial. Yo abogo desde aquí por la defensa de nuestro Estado del Bienestar y la defensa de los trabajadores y trabajadoras frente a los opresores, porque aunque pueda parecer arcaico, la realidad es que esto está ocurriendo aquí mismo…a tu lado.

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